Friday, June 26, 2015

Padura, una leyenda negra con mano zurda

Padura, una leyenda negra con mano zurda
Sinceramente no le encuentro la gracia al tiroteo perenne de
recriminaciones que silba sobre su cabeza
viernes, junio 26, 2015 | José Hugo Fernández

LA HABANA, Cuba. -El escritor Leonardo Padura parece tener dos
problemas. El primero es su empeño en tomarse demasiado en serio a sí
mismo. El segundo es creer que todo aquel que lo critica, lo hace por
envidia. Pero también los lectores, críticos y francotiradores de Padura
tenemos nuestros problemas. El más sobresaliente es la tendencia a
juzgarlo como escritor a partir de su actitud en tanto persona, y
olvidando su derecho a simpatizar o no con quien le salga de las
reverendas ganas.

Al margen de los aspectos criticables en el comportamiento personal de
Padura (que a mí, en particular, me tiene sin cuidado), si nos
pusiéramos a descalificar a todos los escritores que han sido
complacientes o cómplices ante las dictaduras, o que se han gastado
existencias pusilánimes, oportunistas, codiciosas, pícaras,
desvergonzadas… la verdad es que nos estaríamos perdiendo una gran
porción de lo más trascendente en la historia de la literatura universal.

No quiero decir que la obra de Padura haya ingresado en esa prestigiosa
historia. Me temo que no llegará a ingresar nunca. Pero es un hecho que
sus libros son leídos y disfrutados en buena parte del mundo. Es el best
seller de la literatura cubana de adentro (llamémosle manidamente así),
con todo y lo regular, lo malo y hasta quizá lo bueno que ello pueda
contraer, según para quién.

No disfruto los libros de Padura. Me cuesta un gran esfuerzo leerlos
completos. Pero estoy muy lejos de ser un buen ejemplo como lector.
Suelo abandonar cualquier libro, no importa quién sea su autor, si no me
siento atrapado con los primeros párrafos. Rechazo a priori las
historias trilladas, la pobre sintaxis, la estructura facilona y las
tergiversaciones gratuitas de la verdad, salvo en los casos en que me
divierten. Soy un lector muy aburrido, ya que me aburren casi todos los
best seller. Kafkiano rancio como lector, suelo tomarme a la tremenda
aquello de que un libro debe ser el hacha para el mar helado que
llevamos dentro. Así es que irremisiblemente Padura no alinea entre mis
escritores preferidos.

Pero sinceramente no le encuentro la gracia al tiroteo perenne de
recriminaciones que silba sobre su cabeza, sobre todo porque, como ya
dije, la mayoría cuestiona al escritor pero por asuntos ajenos al fruto
de su oficio. Creo que la gente –y en especial sus lectores, que son
muchos- merecen que se les explique los reales motivos por los que tanto
insistimos en que Padura no es un buen escritor.

Sin embargo, ocurre que aquellos a los que más parece inquietarles su
popularidad y sus premios, suelen ser los que con mayor entusiasmo
sobredimensionan el fenómeno Padura. Es curioso que él demuestre tan
poco sentido del humor al rechazarlos, considerándolos resentidos y
envidiosos, ya que en buena ley forman parte (involuntaria pero parte al
fin) de su aparato de promoción. Son inductores de su fama, por torpe
contraste. De la misma manera que el régimen (queriéndolo o no, o
haciéndose el que no quiere) acepta muy complacidamente su papel como
beneficiario de ese rubro de exportación (ideológica) que es Padura, una
leyenda negra con mano zurda dada a maquillar ante los ojos del mundo la
sucia y arrugada jeta de la revolución.

Source: Padura, una leyenda negra con mano zurda | Cubanet -
http://www.cubanet.org/opiniones/padura-el-importante/

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