Monday, March 2, 2015

Liberen al Sexto

Liberen al Sexto
[01-03-2015 19:22:50]
Orlando Luis Pardo
Fotografo y bloguero

(www.miscelaneasdecuba.net).- El Estado cubano lo odia. La policía
política (brazo paramilitar de la Revolución) lo odia. Los artistas
oficiales lo odian. Es posible que hasta el arte cubano lo odie. Se lo
merece. Porque, entre esclavos, nadie es más odiado que los seres
libres. Ni nada hay más castigado que la belleza, en un pueblo humillado
a aplaudir su propia fealdad. Como tampoco nada es más peligroso que la
verdad en una nación que sobrevive en el clima claustrofóbico de la mentira.
En cambio, Cuba no se lo merece a él: no se merece el talento terrible
del grafitero Danilo Maldonado Machado (alias El Sexto). Aunque, de
tanto firmar su nombre con spray en las calles de La Habana, acaso ya él
sólo sea El Sexto, mientras que Danilo Maldonado Machado es el alias de
su ficha policial.

De hecho, tras incontables amenazas y coacciones y arrestos ilegales,
desde el 25 de diciembre de 2014 El Sexto está preso en Cuba a la espera
de juicio, por intentar un performance que nunca tuvo lugar. Su captura
fue una venganza, un castigo ejemplar para el resto del campo —o
camping— cultural cubano.

Y es que lo quieren desaparecer de las calles por un buen tiempo. La
Seguridad del Estado (la misma que borra con pintura sus grafitis, y
cuyos agentes le han roto la ropa al Sexto en plena vía pública, antes
que El Sexto se tatuara su arte político a ras de su propia piel.) por
fin va a librarse de este artista comprometido con la causa
pro-democrática cubana, en tiempos donde hasta Estados Unidos está
legitimando una dictadura por la que, en más de medio siglo, ningún
ciudadano votó. En efecto, la transición cubana parece ser hoy hacia un
castrismo sin Castros. O con Castros de segunda y tercera generación.

El Sexto había decorado a dos cerditos reales con el verde oliva típico
del militariado cubano. Y aún más: los bautizó con pintura como "Fidel"
y "Raúl", dos nombres comunes en la Isla, pero que coinciden con los de
los hermanos Castros, en el poder desde 1959. Entonces El Sexto los untó
con manteca para hacer a ambos animalitos resbaladizos al punto de lo
incapturable, e intentó soltarlos a su suerte en pleno Parque Central de
La Habana Vieja, para provocar la carnavalesca reacción de nuestros
compatriotas en Navidad, un día después de la clásica Nochebuena del 24
de diciembre, donde tanta carne de cerdo consumen los cubanos.

"Rebelión en la Granja, in memoriam", se llamó su performance abortado
antes de nacer: El Sexto fue arrestado con violencia en el auto en el
que viajaba, por patrullas y motocicletas policiales que habían estado
vigilándolo ostensiblemente durante casi un mes. Al parecer, le
imputarán los cargos de escándalo público y desacato, aunque nada de eso
sucedió. La historia en Cuba es puro modo subjuntivo.

Hace ya dos meses desde su reclusión en la siniestra prisión de Valle
Grande, pero aún El Sexto no ha sido llevado a juicio. Ni tampoco le han
dado a su familia una fecha para juzgarlo. Hasta la injusticia en Cuba
es ineficiente al punto de lo insultante. El tiempo de los cubanos
pertenece por entero al Estado totalitario.

El Sexto, en su condición de asmático, está pasando momentos dramáticos
en una cárcel tan húmeda como tan precaria de toda atención médica. Sin
embargo, El Sexto ha resucitado milagrosamente in absentia en las calles
de La Habana. Un mar de flyers aparece de cuando en cuando en los
postes, fachadas y muros de la ciudad, pidiendo libertad para nuestro
"grafitero en jefe", con un toque de humor y mucho de coraje, pues quien
sea sorprendido pegando semejante campaña por su liberación, sin duda
será también encarcelado por la gerontocracia en el poder.

Dejemos que sea El Sexto, en una carta sacada clandestina desde la
cárcel, quien se explique mejor que cualquier escritor cubano: "Ninguna
de mis locuras hubiera sido posible si no supiera que no estaba solo y
que cuento con el apoyo de muchos de ustedes. Es posible llenar los
corazones de esperanza. Nunca el mal podrá contra el bien. Jamás las
mentes retrógradas podrán contra las mentes libres. Nunca la violencia
podrá contra el arte y la razón. La muerte nunca podrá contra la vida y
el amor. Vivo alegre porque vivo sin miedo y, aunque persiguen y acosan
a mi familia, nunca logran hacer mella en mi creatividad".

Solidaridad con El Sexto ahora: grafiteros de todos los países, ¡uníos!

Source: Liberen al Sexto - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54f358fa3a682e12a40b64ed#.VPQu4vnF9HE

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