Monday, February 23, 2015

El camino hacia la libertad

El camino hacia la libertad
[23-02-2015 14:17:35]
Lcdo. Sergio Ramos

(www.miscelaneasdecuba.net).- Las conversaciones entre los Estados
Unidos y Cuba han generado infinitas especulaciones respecto al impacto
político y económico que tendrá en la mayor de las Antillas. A ambos
lados del Estrecho de la Florida se propagan augurios sobre lo que
sucederá, desde los más optimistas hasta los más fatalistas. De ahí que
han surgido dos vertientes o posiciones respecto a la "normalización" de
la relaciones entre ambos países. Unos que lo ven como positivo para
lograr un cambio de régimen en Cuba y otros que lo perciben como
negativo para la libertad del pueblo cubano. En la jerga popular se le
ha dado llamar los de los cuatro puntos y los de los siete puntos,
respectivamente.
Pero lo cierto es que se trata de un evento en el que el pueblo cubano
-de dentro y de afuera- no ha tenido la más mínima injerencia, puesto
que han sido completamente marginados en las conversaciones entre el
gobierno americano y el régimen dictatorial de Cuba.

Ambos gobiernos están tras la consecución de sus particulares intereses,
que en nada tienen que ver con los del pueblo cubano, por lo que
continúan sus conversaciones y visitas de funcionarios, sin que el
cubano de a pie, opositor o exiliado, tenga nada que ver en esos
chanchullos diplomáticos y comerciales. Pero independientemente de los
que los negociadores hagan o deshagan, de reestablecerse las relaciones
y el comercio de modo regular con Cuba, tendrá un impacto incierto en
la sociedad cubana.

Los que apuestan por un resultado optimista muy posiblemente se apoyan
en el desenlace que tuvo en los pueblos de la URSS y Europa Oriental, la
relativa mejoría económica, como uno de los detonantes de los cambios
políticos allí ocurridos.

Los que se ubican en el resultado pesimista, calculan que el régimen
cubano está diseñado para favorecer a la casta gobernante, quienes
aumentaran sus riquezas y su poder represivo, fortaleciéndolos y
perpetuándolos en el poder. Algo así, como lo ocurrido en China y Viet
Nam, donde la libertad y los derechos humanos brillan por su ausencia y
es la cúpula en el poder la que se enriquece y empodera.

Ocurra lo que ocurra, gran parte de haber sido ignorados, por no decir,
más aun, pisoteados y humillados, ha sido la fragmentación de que
adolecen tanto la oposición interna como la externa, frente a un
régimen dictatorial que en esencia es unitario. La debilidad del
fraccionamiento favorece a los enemigos internos y externos del pueblo
cubano. De hecho, fomentar la división ha sido un trabajo constante y
cotidiano de los agentes del régimen castrista infiltrados en la
oposición, tanto interna como externa.

El obstáculo del divisionismo y la atomización de las fuerzas opositoras
cubanas se precisa superar para poder hacernos verdaderamente
competitivos frente a los enemigos internos y externos de la patria, que
se confabulan para mantenernos oprimidos y explotados.

La respuesta debemos buscarla en los ejemplos exitosos de los pueblos
que de una u otra forma se unieron para despojarse de sus opresores. Sin
ir más lejos, empezando por nuestra historia, la Guerra de los Diez años
se perdió por la división entre los jefes militares, mientras cuando se
logró la unidad en 1895 bajo el Partido Revolucionario Cubano fundado
por José Martí y otros patriotas, fue posible la victoria. En Polonia
durante la décadas de los '80 el movimiento Solidaridad unió a los
polacos y liberó al país del yugo comunista. En Nicaragua en las
elecciones de 1990 se unieron las fuerzas democráticas bajo la Unión
Nacional Opositora (UNO) y le ganaron las elecciones a las izquierdas
pro-castristas.

Partamos de la base, de que al margen de la apreciación que cada cual
tenga de lo beneficioso o perjudicial que pudiera ser la llamada
"normalización", tenemos una atroz tiranía que se precisa erradicar en
aras de la libertad del pueblo cubano.

Para lograrlo, tenemos que crecernos y fortalecernos en la unidad de
todas las fuerzas opositoras de dentro y de fuera de Cuba. Unidad en la
diversidad de criterios, con mutuo respeto y bajo los principios
generales que nos son comunes e inalienables a todos los cubanos: la
soberanía nacional, la libertad, la democracia, pluralismo político,
elecciones libres y transparentes, el respeto pleno a los derechos
humanos, bienestar y progreso bajo un nuevo estado de derecho
democrático incluyente de todos los cubanos, que nos permita a todos
vivir en paz y libres en nuestra patria.

La unidad en la diversidad no pasa por el debate, ni la discusión terca
e intransigente, sino por el dialogo franco y comprometido entre los
opositores --- los de dentro y los de afuera --- buscando limar las
asperezas y llegar a consensos con el propósito de crear un organismo de
lucha con todos y de todos, que coordine y conduzca la lucha para
eliminar de raíz la tiranía totalitaria y edificar un nuevo país libre
para todos los cubanos.

La unidad no quiere decir que todos pensemos iguales, sino que dentro de
nuestra variedad de pensamientos y criterios en el marco democrático,
consensemos nuestra posturas y posiciones para obrar como un solo bloque
a tenor con lo consensado.

Para lograrlo, cada quien ha de poner de su parte y despojarse de
algunos lastres y prejuicios que la obstaculizan.

La unidad en la diversidad se funda en la solidaridad frente al enemigo
común: la tiranía. La solidaridad empieza por el apoyo mutuo de los
oprimidos todos en la lucha contra los opresores.

La unidad en la pluralidad demanda el deshacerse del egoísmo que socava
la cohesión. Implica declinar la ambición que erosiona con sus
pequeñeces personales, el gran propósito común de alcanzar la libertad
para todo el pueblo.

El camino hacia la unidad pasa por el desprendimiento de nuestros
fragmentantes egos, para dar paso al poder del nosotros, actuando como
un solo pueblo. La ruta hacia la unidad en la lucha libertaria requiere
abrir las puertas de los feudos y siglas para formar un solo haz de
hombres y mujeres de la patria amada y sufrida. Tal como lo simboliza el
haz de leña tras el escudo nacional coronado por el gorro frigio de los
luchadores por la libertad.

Solo cuando podamos confrontar una verdadera fuerza pujante que
contrarreste a las huestes opresoras del país y los ambiciosos foráneos
que nos explotan y saquean, podremos garantizar el triunfo rotundo y
permanente del pueblo cubano para su libertad.

Quizás, la fórmula la expresó hace años un gran tribuno de la república,
el Dr. José Manuel Cortina García, quien al momento de la apertura de la
Asamblea Constituyente que dio lugar una de las piezas magistrales del
derecho nacional, La Constitución de 1940, dijo estas palabras, que hoy
día recobran vigencia ante la magnitud de la infamia con que se nos
maltrata, oprime y humilla: "Aquí debemos apagar las pasiones egoístas y
estar hermanados en este sagrado propósito. Para ello es imperiosa la
solidaridad nacional: ¡Los partidos fuera! ¡La patria, dentro!".

De nuevo, ante la situación por la que el país atraviesa se hace vigente
más que nunca el llamado del Apóstol José Martí: "Juntarse es la
palabra de orden".

Cubanos todos: El camino hacia la libertad pasa por la unidad, por lo
que trabajemos con ahínco y prontitud por lograrla, porque divididos
seremos pisoteados, unidos seremos invencibles. Divididos seguiremos
siendo esclavos, unidos seremos libres.

Source: El camino hacia la libertad - Misceláneas de Cuba -
http://www.miscelaneasdecuba.net/web/Article/Index/54eb286f3a682e1008c9c362#.VOtWXvnF9HE

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