Siete pecados capitales del Poder Popular
PEDRO CAMPOS | La Habana | 5 Mar 2016 - 9:40 am.
El Poder Popular en Cuba, el instrumento político concebido para el
ejercicio del poder por el pueblo, ha demostrado ser ineficaz para sus
fines enunciados: en la práctica no ha sido el pueblo el que ejerce el
poder, sino un grupo pequeño de personas.
Las causas constituyen déficits básicos, que podríamos llamar los "siete
pecados capitales", relativos a Poder, Dinero, Autonomía, Constitución,
Estado, Dialogo y Democracia.
Poder
El Poder Popular está concebido para que la dirección central
auto-designada sea siempre la que detente y ejerza todo el poder. Son
las direcciones del Partido Comunista de Cuba (PCC) a todos los niveles
las que organizan el sistema, las elecciones y las comisiones
electorales y de candidaturas.
Solo en la circunscripción se vota por un delegado propuesto por el
pueblo, en un régimen que penaliza la diferencia, prohíbe hacer
propaganda política diferente a la del partido-estado-gobierno y donde
la Seguridad interviene encubiertamente cuando aparece algún candidato
"no satisfactorio".
La Asamblea Municipal resultante que elige al presidente del Gobierno
municipal, es manipulada siempre para que salga la figura escogida por
el Municipio del Partido. Ídem en todos los niveles.
Las candidaturas para delegados provinciales y nacionales se organizan y
componen por "los factores" (organizaciones de masas controladas por el
PCC) del nivel correspondiente. Y específicamente en el caso de la
Asamblea Nacional el 50 % de los propuestos los hace la dirección
nacional del PCC, y el otro 50% por los "factores" de abajo,
subordinados al PCC.
La Asamblea Nacional siempre estará compuesta por personas designadas
desde arriba. Será esa misma Asamblea la que elegirá al Consejo de
Estado. Los de arriban deciden quiénes los eligen. Y se reúne dos veces
al año una semana para aprobar todos los decretos presidenciales y del
Consejo de Estado y convertirlos en leyes.
Dinero
Es el Consejo de Estado, donde generalmente están los mismos miembros
del Buró Político del PCC, el que en verdad decide qué hacer con todo el
dinero que recauda el Gobierno a través de sus empresas (recordar que
aquí la propiedad estatal es la determinante), de sus monopolios de
mercado interno y externo y de los impuestos que recauda todo el sistema
de la Oficina de Administración Tributaria (ONAT).
Arriba se decide todo, las leyes sobre impuestos y presupuestos, de
acuerdo con la filosofía de la planificación centralizada que encubre el
control del dinero producido por todo el pueblo en función de los
intereses estrechos del estado central. Esto, sin tocar el poder
económico determinante de las Fuerzas Armadas.
Los municipios, ministerios y demás órganos del Gobierno, reciben
presupuestos aprobadas por la Asamblea Nacional, según previas
decisiones del Consejo de Estado y de Ministros.
De manera que el presupuesto se hace con total ausencia de control
popular, el que supuestamente es ejercido por la Asamblea Nacional,
presunta "representante del pueblo", aunque todos sabemos que no
representa más que los intereses de quiénes la designan.
Autonomía
En consecuencia no hay autonomía alguna para el ejercicio del poder a
nivel de Municipio. A nivel más local, barrial o de Consejo Popular,
simplemente no hay nada que sugiera que existe poder del pueblo. El
sistema verticalista de Gobierno es el que controla y decide todo lo que
se hace abajo. Ni siquiera pueden decidir y controlar sus presupuestos
los municipios y el pueblo está completamente al margen. No existe
ningún tipo de democracia directa que permita el ejercicio de la autonomía.
Todo el dinero que generan los territorios va para el Gobierno central.
Los presupuestos municipales son decididos centralmente.
Constitución
Solo es funcional a los intereses del poder central establecido, por lo
cual debe ser cambiada en su concepción y articulado. Su artículo 5to
concede al PCC la soberanía que debe corresponder al pueblo; no
contempla una adecuada división de poderes y no garantiza el poder
directo de las comunidades, ni su control de los recursos locales.
"Los interés nacionales o del Estado" no son los del conjunto de las
comunidades, municipios y provincias, sino los intereses del siempre
mismo Gobierno central.
La Constitución "socialista" ni reconoce las formas propiamente
socialistas de producción, las libres de la explotación asalariada, sean
asociadas o privadas, ni la propiedad privada en ninguna de sus formas,
bases para el empoderamiento ciudadano y el desarrollo de los
emprendedores que mueven el progreso de la nación. Estado dueño y único
empleador, manda inexcusablemente.
Diálogo
Todo el sistema se sustenta en la imposición y el autoritarismo, sin
diálogo alguno con el pueblo, los trabajadores, los académicos, ni los
profesionales. No existen mecanismosque garanticen el diálogo ni la
expresión diferente. Un país sin diálogo termina dividido y destruido
por acción de las fuerzas depredadoras y por neutralización de las
constructivas.
Democracia
Sin participación real de los ciudadanos en las decisiones que los
afectan, sin empoderamiento real, económico y político de los ciudadanos
no hay democracia posible, en su acepción precisa: demo (pueblo), cracia
(poder), poder del pueblo. La revolución de 1959 se hizo para hacer real
el poder del pueblo, la democracia, pisoteada, escamoteada, violada por
la dictadura de Batista, para restaurar la soberanía popular.
Casi 60 años después, el nuevo poder establecido como dictadura, pero
"del proletariado", para fabricar un "socialismo estatal", ha fracasado.
Si no se establece un sistema democrático, si no se empodera al pueblo,
si no se le permite ser dueño de su propiedad individual, colectiva o
asociada, de las condiciones para su auto reproducción social, no
lograremos salir del atolladero actual caracterizado por la
centralización burocrática del poder político y económico.
Como se ha expuesto, los siete pecados capitales se interdeterminan: El
poder central controla el dinero, sin éste no hay aquel, por lo que no
puede haber autonomía local, todo según las definiciones e
indefiniciones de una Constitución que potencia al Estado sobre el ser
humano y que impone todo autoritariamente, sin diálogo, lo cual es
posible porque no hay democracia y ésta no puede existir si el poder y
el dinero están concentrados, si no hay autonomías, si nada de esto está
definido en la Constitución, si el Estado no está para servir a las
personas en lugar de ser él servido por ellas y en vez de diálogo solo
tenemos confrontación e intolerancia.
¿Soluciones? Declárese la plena libertad de expresión, asociación,
elección y actividad económica, y llámese al diálogo respetuoso e
inclusivo de toda la nación; convóquese a una nueva Constitución previo
amplio proceso democrático de participación horizontal y sométase a
referendo; establézcanse una nueva ley electoral multipartidista, un
Estado de derecho y una convocatoria a elecciones libres, plenamente
democráticas que hagan realidad la noción martiana de patria "con todos
y para el bien de todos".
Source: Siete pecados capitales del Poder Popular | Diario de Cuba -
http://www.diariodecuba.com/cuba/1456992121_20646.html
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
No comments:
Post a Comment