Friday, August 15, 2014

Cuando una primavera peligra en Cuba

Cuando una primavera peligra en Cuba
La lucha por la democracia vista desde Estocolmo, Miami y La Habana

Es evidente que no se ve de igual manera la lucha por la democracia en
la Isla cuando se mira desde Estocolmo que cuando se mira desde Miami o
desde dentro de Cuba, sea desde Cocosolo o desde una oficina climatizada
del Palacio de la Revolución.
En el mundo moderno eso se expresa hablando de percepciones alternativas
legítimas, pero antiguamente el habla popular se refería a los versos de
Campoamor de que todo es según el color del cristal con que se mira.
Los cubanos, en general, abordamos estos asuntos con la carga de pasión
y emociones que ponemos a cualquier cosa que tal vez requeriría más
análisis y flexibilidad que golpes de pecho y llamados a degüello. Para
tratar de atemperar mis criterios sobre este tema, tuve un productivo y
prolífico intercambio con dos amigos y colegas de Cubanálisis-El
Think-Tank, Antonio Arencibia en España y Lázaro González en Canadá,
quienes contribuyeron generosamente, como siempre, al análisis. No
obstante, es exclusivamente mía la responsabilidad por errores,
omisiones o insuficiencias de este artículo.
Hemos conocido recientemente, con congoja, que los colegas dentro de
Cuba encargados de publicar semanalmente Primavera Digital (PD), un
órgano de prensa independiente cubana presente en Internet desde hace ya
muchos años, experimentan dificultades con las instituciones suecas
encargadas de canalizar el dinero del presupuesto del país nórdico
destinado a apoyar la lucha por la democracia en diferentes países de
Europa, África y América Latina, entre ellos Cuba. Según dicen el
director y subdirector de la publicación, ya no pueden actualizar la
página al habérsele cambiado los códigos de acceso al servidor sin
conocimiento de ellos, y enfrentan el peligro de que a partir de fin de
año la página no pueda salir más.
Esa ayuda la canaliza el Centro Internacional Demócrata Cristiano de
Suecia (KIC en sueco, CIDCS en español), Organización No Gubernamental
con lazos ideológicos con el Partido Demócrata Cristiano sueco, cuya ala
juvenil presidió entre 2011-2013 Aron Modig, el amnésico pasajero junto
al español Ángel Carromero en el fatídico evento donde perdieron la vida
los opositores cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero.
Según expresa el CIDCS en su página web, sus proyectos se desarrollan en
colaboración con los asociados de cada país en base a sus necesidades
específicas, y en países con regímenes represivos se hace énfasis en el
apoyo a los medios independientes de comunicación y a los movimientos
demócrata-cristianos. Primavera Digital no es un movimiento
demócrata-cristiano, sino un medio independiente de comunicación que
funciona en un país donde impera un régimen represivo, y en base a ello
el KIC o CIDCS canalizaba fondos del presupuesto sueco hacia PD.
Según señaló en La Habana Juan González Febles, director de PD, desde
Suecia "empezaron primero con exigencias de que hacía falta jóvenes en
el periódico. Luego hablaron de cuotas raciales, de cuotas de
homosexuales, pero Primavera Digital es un espacio sin censura para
todos los cubanos".
Hasta donde se puede ver revisando las páginas de PD, tanto en la
redacción como en el equipo de colaboradores, que entre ambos suman 108
cubanos, aparecen mujeres y personas de piel negra, es decir, sin
aparentes exclusiones raciales o de género. Entre ellos no son pocos
quienes también publican en Cubanet, prestigioso sitio digital que se
edita en Miami y publica a numerosos periodistas independientes de la Isla.
Los suecos son estrictos con las cuotas de participación, por ejemplo,
en lo que llaman Igualdad de Género. Se sienten orgullosos de que su
parlamento ocupe el cuarto lugar mundial en composición femenina de los
diputados, con un 44 %, y admiran al tercer lugar mundial, con un 45 %
de diputadas en su Parlamento, que es Cuba. Para algunos parece más
importante el porcentaje de mujeres en un parlamento que el hecho de que
respondan absoluta y unánimemente a los intereses y órdenes de un
"régimen represivo".
La secretaria general del KIC declaró a Diario de Cuba que Primavera
Digital ha mostrado "incomprensión" y "falta de respeto". Dijo que el
KIC intentó modernizar la publicación "sin tener respuesta positiva",
agregando que "como cualquier proyecto nos trazamos metas y si estas no
se cumplen porque consideran innecesario mejorar la calidad, pues se
debe cambiar el rumbo. Implementar procesos para mejorar la calidad y la
capacidad de sus socios es algo que se hace en todas las organizaciones,
empresas y corporaciones del mundo".
Alega que KIC intentó capacitar periodistas y fomentar estructuras
internas democráticas y modernas para PD, "sin tener respuesta
positiva", y aunque señala haber mantenido "una relación buena" con la
publicación, dice algo que suena a despedida: "no queremos concluir de
esta manera el proyecto conjunto (…) aunque ellos sabían que siempre ha
habido la intención de traspasar la responsabilidad absoluta del
periódico a la redacción en Cuba, y estábamos considerando todas las
posibilidades para apoyarles a seguir su labor". Como si ya no fuera a
continuar el apoyo.
Tal vez el proyecto sueco contemplaba terminar en fin de año, y las
exigencias de género, orientación sexual y edad, o de "modernización",
podrían ser pretexto para facilitar ese final más que exigencias
arbitrarias o improvisadas de insensibles burócratas suecos.
Posiciones diferentes dentro y fuera de Cuba
Por otra parte, no podemos olvidar que entre quienes están interesados
desde el extranjero en propiciar alternativas a la situación cubana hay
diferentes posiciones, lo cual no es ningún pecado, sino todo lo
contrario. Así, mientras los europeos se caracterizan por preferir más
el acomodo con el régimen que la confrontación abierta, en Estados
Unidos hay dos posiciones bien delimitadas: la que prioriza, en la línea
tradicional de Miami, apretar las clavijas al régimen hasta la última
tuerca, en una posición con pocas variables durante muchos años, y la
más reciente de buscar resquicios que permitan realizar y ampliar
negocios e inversiones en la Isla con el visto bueno de La Habana, y
facilitar espacios que relajen las tensiones entre la dictadura y
Estados Unidos, para beneficio de muy poderosos intereses económicos de
cubanoamericanos.
En cierto sentido, los medios de prensa independientes en la Isla,
aunque no hubieran nacido proponiéndoselo, reflejan de alguna manera en
sus enfoques y orientación alguna de estas posiciones que se manifiestan
en el exterior. Y, para decirlo claramente, los enfoques de Primavera
Digital, con todo su derecho, tienen más que ver con la línea de
denuncia y confrontación continua con la dictadura, característica de
posiciones históricas de Miami, que la que preferirían los europeos, que
pretenden, dicen, profundizar sus relaciones con La Habana, acompañar
las reformas emprendidas por la Isla y fomentar mayor respeto por los
derechos humanos en Cuba. Es decir, debilitar la Posición Común a través
de un "acuerdo de diálogo político y cooperación", mecanismo de
consultas que conduzcan a un eventual entendimiento dentro de
determinadas normas que permitan a Europa salvar la cara, como
referencias abstractas al respeto de los derechos humanos o ilusiones de
importantes avances en el programa de "actualización" del régimen.
La mayoría de los gobiernos europeos parecen decididos a apostar por la
solución biológica y el cambio generacional, tanto en La Habana como en
Miami. Desde Bruselas consideran que llevan ventaja suficiente logrando
el posicionamiento adecuado dentro de Cuba frente a los nuevos
aspirantes a protagonistas que desde Miami desean obtener lo mismo
solicitando al presidente de Estados Unidos la flexibilización del
embargo y las restricciones a viajes turísticos de americanos a la Isla,
y destacando los "cambios" que estarían teniendo lugar en la Cuba de los
Castro. Al mismo tiempo, Europa parece considerar, prepotentemente, que
los veteranos de la línea tradicional de lo que se conoce como "exilio
histórico", basado fundamentalmente en Miami, ya no tienen base popular
entre los "emigrantes" que han ido llegando al sur de Florida en los
últimos tiempos, ni energía biológica suficiente para mantenerse por
mucho tiempo más en la contienda.
Así las cosas, Primavera Digital, además de valiente, tiene que ser
inteligente para capear el temporal que atraviesa y lograr subsistir en
la tormenta. Sin necesidad de renunciar a su línea editorial de análisis
continuos, confrontación a la dictadura y denuncia de sus
arbitrariedades y desmanes, golpizas y abusos contra los cubanos, podría
intentar lograr consenso con los patrocinadores (y se entiende que
todavía amigos) suecos, posibilitando acciones que satisfagan a
Estocolmo sin tener que vender su alma al diablo ni convertir la
prestigiosa publicación, como dijo González Febles, en tratado de "temas
de jardinería, recetas de cocina o moda", lo que indudablemente sería
"irrespetuoso, teniendo en cuenta la situación de un país con una
dictadura".
Sin embargo, en honor a la verdad, y sin poner en duda ni por un
instante las palabras de los editores de Primavera Digital, es posible
que nadie tenga en la mano todavía toda la información sobre este tema,
porque no es demasiado fácil entender pasivamente que los suecos, que
tan en serio se toman los asuntos de las libertades individuales y los
derechos humanos en todo el mundo, independientemente de sus filiaciones
políticas y partidistas, simplemente pretendan reducir Primavera Digital
a revista de jardinería, cocina y moda, dirigida por homosexuales
jóvenes, como solución a un eventual proyecto para lo que ellos
consideran la modernización y democratización interna de esa publicación.
Si, lamentablemente, no se logra acercar las posiciones entre Primavera
Digital y quienes canalizan las ayudas del presupuesto del gobierno
sueco para la promoción de la democracia en Cuba, Juan González Febles y
Luis Cino, director y subdirector de la publicación, tendrán que buscar
esa imprescindible ayuda en otras partes, a la vez que mantienen su
decorosa posición de reproducir los trabajos de Primavera Digital en sus
blogs personales Infierno de Palo y Círculo Cínico.
Y, dada la correlación de fuerzas e intereses existentes en estos
momentos, no parece probable que muchos europeos, ni tampoco los
aspirantes desde Estados Unidos a convertirse en protagonistas en el
drama cubano en contubernio con los Castro y sus herederos, sean los más
factibles para simpatizar demasiado con la línea editorial de Primavera
Digital y propiciar y materializar esa ayuda que tanto necesita ese
valioso grupo de periodistas independientes en La Habana.
Porque hay algo demasiado claro: si Primavera Digital no puede
continuar, perdemos todos los cubanos que deseamos la libertad, la
prensa libre y la democracia para nuestra Patria, aunque no siempre
tengamos que estar de acuerdo con todo lo que se publica ni con la línea
editorial de esa ni de cualquier otra publicación. Y ganaría el régimen.
Aunque algunos que pretenden ayudar, y ayudan generosamente, no logren
entenderlo.
Una obligación ineludible
Finalmente, resultaría muy positivo evitar a toda costa todo tipo de
confrontaciones fratricidas entre periodistas independientes, blogueros,
opositores y activistas en la Isla, independientemente de las posiciones
y programas políticos o simpatías personales de cada uno. Todo esfuerzo
destinado a combatir a quienes deben ser aliados naturales frente al
totalitarismo termina siendo, aunque no se entienda, un regalo que se
otorga al régimen por obra y gracia de la cortedad de miras o afanes
desmedidos de protagonismo y ego.
Tampoco el silencio cobarde o cómplice, ni el ninguneo, conviene a
alguien más que al régimen. Resultaría inequívoco considerar obligación
moral y profesional de todos los periodistas independientes dentro de
Cuba, y de todos los que escribimos y hablamos en prensa digital o
tradicional (escrita, televisiva o radial) en cualquier lugar fuera de
Cuba, expresar claramente y sin ambages nuestra solidaridad con todos
los que dentro de Cuba, sean quienes sean, reciban presiones para
publicar criterios basados en intereses, deseos o políticas ajenas a sus
propias convicciones, independientemente de quiénes pretendan exigírselo
o de quiénes contribuyan a financiar las publicaciones.
Los matices editoriales, las formalidades y los contenidos y detalles de
lo que se publique en cualquier medio siempre podrían ser negociables,
pero los principios nunca.
Porque entonces no podrían existir las primaveras.

Source: Cuando una primavera peligra en Cuba - Artículos - Opinión -
Cuba Encuentro -
http://www.cubaencuentro.com/opinion/articulos/cuando-una-primavera-peligra-en-cuba-319802

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